April 23, 2018 Sumergirse en el programa para ayuda a los niños a leer

 

Nota del editor: Este editorial fue publicado originalmente por el Herald-Tribune.

Desde la creación de la Suncoast Campaign for Grade-Level Reading (“Leer para 3ro Suncoast”) de dos condados y los esfuerzos precursores que llevaron a su formación, nosotros y otros han observado que producir estudiantes con éxito requiere el compromiso de no solo padres y maestros, sino de una variedad de organizaciones e individuos comunitarios.

Algunas de las barreras para el aprendizaje temprano son altas y tan solo se pueden superar mediante un cambio sistémico político y social: por ejemplo, asegurando que todas las mujeres embarazadas y sus bebés reciban la suficiente atención médica antes y después del nacimiento; brindando a todas las familias acceso a cuidados infantiles y escuelas de preescolar de alta calidad.

Sin embargo, otras de las barreras pueden ser reducidas por individuos o pequeños negocios.  Hacer contribuciones tan positivas conlleva una significante cantidad de trabajo, pero, como John y Amanda Horne del condado de Manatee han demostrado, el progreso puede ser promovido y conseguido.

Los Hornes, dueños de los restaurantes Anna Maria Oyster Bar (AMOB), están siendo honrados por sus contribuciones a la Suncoast Campaign for Grade-Level Reading esta semana en la capital de la nación. Los Hornes recibirán el premio al Buen Vecino, presentado por la National Restaurant Association Educational Foundation (NRAEF), “Fundación Educativa de la Asociación Nacional de Restaurantes”), por su programa Dive Into Reading (“Sumérgete en la lectura”).

Dive Into Reading es tanto sencillo en concepto como significativo en práctica. Durante tres días a la semana durante junio, 75 niños y voluntarios fueron invitados al AMOB de Ellenton para desayunar, estimularles en la lectura y, una de nuestras partes favoritas, enseñarles sobre buenos modales en la mesa.

Tal como informó Ryan McKinnon en el Herald-Tribune, los estudiantes participantes—preparados para entrar al tercer grado—colectivamente leyeron 1,264 libros el verano pasado y, según los datos de evaluación, demostraron subsecuentemente significativas ganancias en el aprendizaje.

Sin duda, los Hornes no son los únicos apoyando la campaña de lectura; otros negocios, individuos y organizaciones sin fines de lucro han contribuido substancialmente.

Pero tienen un convincente mensaje que compartir localmente y en la capital.

“Queremos ir a Washington, D.C., y pararnos frente a nuestros compañeros dueños de restaurantes y decir: ‘Ustedes pueden hacer esto, ustedes pueden marcar la diferencia y no es tan difícil’”, dijo Amanda Horne.

De hecho, Anna Maria Oyster Bar está expandiendo su programa el próximo año para invitar a niños de otras escuelas. Junto a Gecko’s Grill and Pub, y el South Florida Museum, esta pequeña coalición planea ofrecer la experiencia a todas las escuelas primarias de Título I del condado de Manatee, cuyos estudiantes tienen las tasas de pobreza más altas.

Dive Into Reading se trata de ser un buen vecino, como la asociación de restaurantes ha reconocido, pero se trata también de demostrar liderazgo en la comunidad y hacer inversiones en los niños.

Los estudios demuestran que los niños que pueden leer con destreza para el tercer grado tienen la mejor oportunidad de lograr éxito académico, social y económico. Los lectores a nivel de grado tienen más probabilidades que los estudiantes con problemas de registrar subsecuentes ganancias en el aprendizaje y convertirse en empleados y ciudadanos productivos.

Los restaurantes son uno de los principales empleadores de nuestra región, especialmente a la luz de su economía impulsada por el turismo, por lo que esperamos que otros miembros de la industria ayudarán a Dive Into Reading o encontrarán otras maneras de apoyar la Campaign for Grade-Level Reading. Como los Hornes han mostrado, pueden marcar la diferencia con diligencia y compromiso a esta causa vital.