October 17, 2017 Se debe hacer más para ayudar a que todos los niños tengan éxito

 

Nota del editor: este artículo se publicó originalmente en el Herald-Tribune por Kathy Silverberg, ex-editora de las ediciones del Sur del Herald-Tribune.

Pocos americanos discreparían con la creencia de que todos los niños merecen una oportunidad para tener condiciones de vida dignas, para crecer capaces de cuidarse a sí mismos y a sus familias, y para disfrutar de los frutos de sus trabajos.

Pero la realidad es que demasiados de los niños en esta nación comienzan la vida con una discapacidad, y no me refiero a una anomalía física. Nacen en una familia que o bien es incapaz o bien reacia a proporcionar adecuadamente los recursos que les ayudarán a prosperar.

Algunos padres están mal preparados para dar a sus hijos la atención o el cuidado que les dará un buen comienzo en la vida. Algunos sencillamente no saben qué pasos tomar para que esto suceda, y por eso los niños no tienen la oportunidad de recibir el tipo de desarrollo que les equipará para el aprendizaje futuro.

Estudios recientes indican que el desarrollo crucial del cerebro ocurre entre el nacimiento y los 3 años de edad y, sin embargo, muy pocos niños reciben el tipo de atención que maximizará esta oportunidad.

Los niños de familias de bajos recursos con frecuencia no reciben educación temprana de calidad y comenzarán la escuela por detrás de sus pares de familias más prósperas. Con demasiada frecuencia, faltarán a la escuela de manera regular. Cuando llegue el verano, carecerán del tipo de programas de enriquecimiento disponibles para los niños de familias con mejores recursos y continuarán quedándose atrás en la escuela, un patrón que continuará a lo largo de su infancia.

Los niños que no dominan la lectura para el final del tercer grado tienen 14 veces más probabilidades que los niños de clase media de abandonar la escuela antes de la graduación de la escuela secundaria. Y eso significa que no estarán calificados para el 90 por ciento de los trabajos disponibles. Estas estadísticas, compiladas por la Campaign for Grade-Level Reading, no son un buen augurio para el futuro de nuestra nación, especialmente a medida que el mundo se vuelve más y más dependiente de la tecnología.

Pero hay buenas noticias para los niños en los condados de Sarasota y Manatee, donde filántropos, funcionarios de las escuelas y líderes comunitarios se han unido para adoptar los esfuerzos de la campaña nacional. Después de tan solo dos años de la Suncoast Campaign for Grade-Level Reading, las puntuaciones de los tests ya están mostrando resultados. En ambos condados, el número de niños de tercero leyendo a nivel de grado ha mejorado en tres puntos porcentuales año tras año.

Pero el desafío es todavía significativo. En el condado de Sarasota, tres niños de cada 10 no cumplen con este requisito, y en Manatee casi la mitad de los estudiantes están ya quedando por detrás en las calificaciones del dominio de la lectura.

En un reciente desayuno comunitario que promocionó las muchas iniciativas dirigidas a mejorar los resultados para los niños, quedó claro que hay un amplio apoyo.

Grandes figuras están incluidas en este esfuerzo, incluyendo a The Patterson Foundation, la Community Foundation of Sarasota County, la Manatee Community Foundation, la United Way of the Suncoast, la University of South Florida Sarasota-Manatee y los sistemas escolares en ambos condados. Incluso negocios locales como el Anna Maria Oyster Bar, que patrocinó un programa innovador para niños pequeños, estuvieron presentes.

Esto es alentador, pero como Yolie Flores, directora de programas con la Campaign for Grade-Level Reading nacional dijo en el desayuno: “Lo que hemos hecho no es suficiente”. Los niños de bajos recursos no están recuperando terreno y para cambiar esta realidad, dijo, los adultos tendrán que comportarse de manera diferente; tienen que hablar y romper las barreras que separan a las personas.

El esfuerzo en los condados de Sarasota y Manatee es ejemplar, y se espera que el condado de Charlotte pueda ser pronto parte de esta mezcla también. Comprometer a más organizaciones tan solo puede promover la concientización y aumentar las posibilidades para que más niños tengan éxito.

Pero existe una necesidad para un pensamiento radical también. Los comprometidos voluntarios comunitarios son importantes, pero harán falta grandes cambios en las políticas públicas para lograr el tipo de progreso que es necesario. La educación temprana es crucial y requiere nuevas legiones de maestros altamente calificados y bien remunerados. El horario escolar debe ser extendido y el obsoleto modelo de largas vacaciones de verano debe ser cambiado.

¿Y si se proporcionan desayunos y comidas nutritivas para todos los estudiantes, abordando así los problemas de hambre y obesidad que afectan a tantos?

Estas son sugerencias costosas, y otras podrían ser más asequibles, pero está claro que el dinero gastado en educación durante los años más formativos de un niño pagará grandes dividendos en el futuro. Habrá más ciudadanos productivos pagando sus impuestos y viviendo vidas dignas, menos encarcelamientos, menores tasas de pobreza y una sociedad equipada para abordar los desafíos que el futuro presentará.

No es solo lo correcto; es lo único que tiene sentido.