April 25, 2018 Los Guardianes de los niños de Kínder: un extraordinario cuento de hadas

 

Había una vez, en una tierra muy, muy cercana llamada el Reino Suncoast, más de 5,000 niños se estaban preparando para ser estudiantes de Kindergarten, la distinción más alta para niños de 4 y 5 años en el Reino Suncoast. Este nuevo estatus los llevaría a vivir nuevas y asombrosas aventuras en el castillo del conocimiento. Su futuro comenzaba aquí.

Todas las aldeas en el Reino de Suncoast estaban poniendo sus esperanzas para un futuro mejor en estos niños, pero sabían que los niños no podían llegar muy lejos solos: necesitaban ayuda para alcanzar estas altas expectativas. Fue así que los aldeanos se convirtieron en los Guardianes de los niños de Kínder. Su deber, aunque podía parecer simple, requería mucho trabajo y compromiso. Los aldeanos no temían esta labor, y siempre lo hacían de corazón.

Al comienzo de cada año, cuando los Guardianes de los niños de Kínder recibían su primera tarea, se reunían cada día durante una semana entera, desde las tres de la tarde hasta las nueve de la noche. El único objetivo: llenar bolsas con objetos mágicos que les daría a los niños del reino las herramientas para ser niños de Kindergarten triunfantes.

Los objetos mágicos fueron elegidos cuidadosamente por los ancianos de la tierra que habían visto el poder que estos objetos tendrían en los cerebros de los futuros alumnos de Kínder. Para el ojo inexperto, podían parecer objetos comunes (un bloc de dibujo, crayones, una tarjeta del alfabeto, letras magnéticas en minúsculas y mayúsculas, tarjetas educativas del alfabeto y de colores, y un libro), pero para aquellos que entendían todos sus poderes, estos objetos lo eran todo menos comunes. Estos materiales transformarían a los niños en el reino para alcanzar su potencial más alto, iluminando sus mentes y encaminándolas hacia el triunfo en su primer año en el castillo del conocimiento y más allá.

Para desentrañar las fuerzas mágicas de estos objetos, los ancianos crearon un mapa guiador y lo metieron en la bolsa de cada niño. Sin embargo, estos pergaminos no podían ser leídos por cualquiera: solo aquellos con un corazón genuino y cariñoso hacia los niños del reino verían lo que el pergamino tenía grabado. Todos los maravillosos trucos, juegos, actividades, libros, pasatiempos, hitos necesarios y encuentros de niños sucediendo en el reino les sería revelado. Madres, padres y cuidadores del Reino Suncoast sabrían cómo usar estos objetos y cómo resaltar la capacidad intelectual de sus hijos para comenzar el aprendizaje.

Después de la larga semana, pero satisfactoria, dedicada a preparar y a proteger las poderosas bolsas, los Guardianes de los niños de Kínder estaban listos para visitar cada castillo del conocimiento en el reino y entregar las miles de bolsas a los padres que asistieron a Los días de preparación para el Kínder, la asamblea para dar la bienvenida a los nuevos estudiantes y a sus familias.

Las asambleas estaban llenas de caras emocionadas, padres orgullosos y agradecidos, maestros entusiasmados y los Guardianes de los niños de Kínder, satisfechos por la gigantesca obra realizada y sabiendo que su trabajo tan solo comenzaba. Permanecerían al lado de los niños mientras los necesitasen, porque para educar a un niño se necesita una aldea entera, y el Reino Suncoast estaba listo para garantizar que todos los niños vivieran felices para siempre.