March 23, 2018 Brillando de emoción en el Circus Sarasota

 

A Malia Suber no se la puede pasar por alto.

Estoy esperando fuera frente a la taquilla y mirando atentamente. A medida que la línea comienza a crecer, me doy cuenta de que en verdad estoy un poco mareada, mientras espero a la joven niña a la que nunca he conocido pero cuya historia ya me ha tocado el corazón. Estoy genuinamente emocionada de conocerla. Mientras la pista de la carpa del circo se impone detrás de mí sobre el temprano cielo de la noche como una festiva caricatura del Taj Mahal, me pregunto de nuevo cómo voy a reconocer a esta remarcable estudiante de tercer grado y ganadora del Concurso de pósters de concientización de la asistencia de Gullett Elementary School.

Como ganadora por segunda vez para su grado, 2do y ahora 3ro, pronto me doy cuenta de que reconocer a Malia Suber en una multitud nunca debería haber sido una preocupación.

Malia instintivamente devuelve mi saludo cuando nuestros ojos se encuentran a través del parqueadero. Las dos parecemos sorprendernos por el reconocimiento inmediato desde tan lejos y estallo en carcajadas ante la alegría e inocencia sin filtro de los niños. Quizás es mi polo de un color morado vivo de la Suncoast Campaign for Grade-Level Reading (“Leer para 3ro Suncoast”) lo que la avisó. Sea lo que fuere, el precioso rostro de Malia permanece cubierto por la máscara que debe llevar en público indefinidamente para proteger su sistema inmune mientras sus enormes ojos están brillando de emoción.

“¡Tú debes ser Malia!”, exclamo. Mira a su madre, cuyos brazos están completamente envueltos en la hermanita de Malia de 9 meses y otra vez con una sonrisa que no puedo ver, se acerca un poco más a su madre para volver a evaluarme. Les doy la bienvenida a todos y, mientras su madre responde amablemente, me dirijo a Malia directamente: “Hola, Malia, mi nombre es LeeAnne y ¡estamos tan felices de que te sientas más fuerte! ¡Es tan increíble que hayas traído a toda tu familia al circo contigo! ¿Estás emocionada?”.

Con sus ojos brillando mientras me miran sobre su máscara, Malia se estira para consultar en suspiros con su madre. Sonriéndome, la madre de Malia dice: “Sí, ahora puedes, pero debes intentar llevarla cuando estemos dentro”. Malia se vuelve orgullos hacia mí, su hermana de 6 años a su lado, y se baja la máscara para revelar una sonrisa enorme. Con una boca llena de dientes envueltos en aparatos de colores, ella declara que: “¡Sí! ¡Estoy muy emocionada! Nunca he estado en el circo antes. ¡Espero que haya animales! ¿Hay animales?”.

“Oh, sí, hay animales, y muchos caballos”, digo. “¿Te gustan los caballos?”.

Las dos niñas chillan: “¡ME ENCANTAN los caballos!” y ya estamos fuera de control ya que las preguntas llegan rápidas y furiosas. Les aseguro que hay actos de cuerda floja, trapecistas y payasos, y sí, ¡hay acróbatas también!

Arrodillándome para mostrar a las niñas todas las cosas divertidas en la bolsa de regalo que les he traído, miro a Malia suavemente y le pregunto sobre su dura experiencia. “Entonces, Malia, entiendo que has pasado por una etapa difícil en los últimos meses, pero parece que te sientes mucho mejor ahora. ¿Te sientes mejor?”.

“Sí, me siento mejor”, dice como si estuviera acostumbrada a responder la pregunta. (Malia fue finalmente diagnosticada con la enfermedad Kawasakis, un virus no contagioso, pero debilitante, que puede debilitar el corazón si no se trata adecuadamente). Todavía con su “cara de luna” (como su madre se refiere a su cara hinchada que es resultado de la medicación que aún se está tomando), ella continúa: “Estaba muy asustada. Por un tiempo, tenía miedo de que los médicos no fueran a averiguar qué era lo que me pasaba. Le dije a mi mamá que todo el mundo era muy simpático, especialmente los enfermeros, pero que no quiero estar en el hospital. Me alegra ya no estar allí”.

Silke, la madre de Malia, menciona en voz baja cómo la experiencia ha cambiado algo en Malia. “Es una persona diferente ahora. No le gustaba ver a todos esos niños en el hospital. Realmente la afectó. Quiere ayudarles. Ya ha decidido que todos sus regalos de cumpleaños serán donados a los niños ahí y continúa hablando de encontrar maneras en las que podemos ayudar a los otros niños. ¡No esperaba que fuera tan consciente de los otros niños porque ella estaba tan enferma!”.

Esta noche fue de verdad una noche muy especial para Malia y también para todos nosotros en la Suncoast Campaign for Grade-Level Reading (SCGLR). Verá, hace unas semanas, SCGLR organizó un evento espectacular de dos noches de diversión impresionante, hermosos caballos, increíbles actos y alegres payasadas en el Circus Sarasota. El evento inolvidable fue galardonado a todos los niños en los condados de Sarasota y Manatee que participaron en el Concurso de pósters de concientización de la asistencia patrocinado por SCGLR. La noche también incluyó a las familias de todos los estudiantes y fue generosamente donado por The Patterson Foundation.

Mientras que los otros niños estaban celebrando y siendo reconocidos juntos en el Circo, Malia ya estaba hospitalizada durante varias semanas mientras que su joven familia se tambaleaba. Su recuperación constante “ha sido como un milagro para nosotros” y “todavía es un proceso”, dice su mamá. “¡Malia fue una luchadora! Me dijo: ‘Mami, no te preocupes, me haré mejorar’. Estaba tan enferma, pero estaba tan decidida también”.

Poder brindar esta noche a Malia y a su familia y recompensarla por su percepción, creatividad y disposición para ser una líder entre sus compañeros es un honor para nosotros. Con palomitas compradas, bebidas distribuidas y todos en sus asientos, la sorpresa de la noche llegó cuando los co-fundadores del Circus Sarasota, Pedro Reis y Dolly Jacobs, dieron la bienvenida al público. Pedro ofreció su apoyo a todos los artistas y a sus increíbles talentos. Después, hizo un anuncio inesperado desde la pista: “Damas y caballeros, tenemos a una joven muy especial con nosotros esta noche de Gullet Elementary School. ¡Su nombre es Srta. Malia Suber! Malia está en el tercer grado y es la ganadora del Concurso de pósters de concientización de la asistencia. ¡Démosle todos un aplauso a Malia!”.

Guau. ¡Qué momento! No se permitían fotos. Sin embargo, nunca olvidaré la expresión de Malia. Fue, simplemente, pura e invaluable.

En el descanso, era el momento de irme, así que empecé a despedirme de Malia y de su familia cuando, de la nada, Malia me preguntó: “Entonces, ¿quién ganó para el condado?”. No estaba segura de haberla entendido correctamente y le pregunté que repitiera la pregunta. “¿QUIÉN ganó para el condado?”, me preguntó de nuevo.

No pude evitar sonreír cuando de repente entendí lo que estaba pensando. “No recuerdo sus nombres en este momento, Malia, pero puedo averiguarlo y dejarte saber”.

“Hmmmm”, pregunté: “¿Participarás el próximo año?”.

“Sí”, asintió con autoridad. “Lo haré”.