October 24, 2017 Atreverse a aspirar

 

¿Ha notado alguna vez que determinados conceptos o ideas parecen dar vueltas en su cabeza durante un tiempo y después se ponen cómodos en un asiento en primera fila en su conciencia? Lo he escuchado ser descrito como “el universo mandándote un mensaje”.

Últimamente, tengo dos conceptos alojados en mi cerebro: conformidad y aspiración. Siento que estas dos ideas están sentadas justo una al lado de la otra gritando cada vez que ellas se sienten parte de una conversación que estoy teniendo o un pensamiento que estoy reflexionando. De vez en cuando, si la conexión es fuerte, una de ellas llama a la puerta y dice: “Ves, ¡eso es exactamente de lo que estoy hablando!”.

En mi imaginación, la aspiración está llena de luz y esperanza, mientras que la conformidad parece cansada y más que un poco gruñona. La aspiración es definida como tener un fuerte deseo de conseguir algo magnífico; la conformidad, por otro lado, significa someterse o adaptarse a los deseos de otro. Cuanto más reflexiono, más me doy cuenta: la conformidad no es nuestra amiga. La aspiración, sin embargo… la aspiración puede ser nuestra salvación.

A menudo, miro al mundo a través de las lentes de mi papel como la Directora de the Suncoast Campaign for Grade-Level Reading (“Leer para 3ro Suncoast”). Sabemos que el 80% de los niños de bajos recursos en nuestra nación no pueden leer de manera competente para el final del tercer grado. También sabemos que hará falta el esfuerzo de todos, trabajando juntos para cambiar esto.

Cambiar esta estadística no ocurrirá simplemente conformándose con la forma en la que siempre se han hecho las cosas. No ocurrirá de gente decidiendo que la incapacidad de nuestros niños para leer es el problema de otra persona. No ocurrirá porque alguien está haciendo lo mínimo posible para cumplir con una nueva política en el trabajo o un intento poco entusiasta de cumplir con una sugerencia de un educador o un líder comunitario. La conformidad no es suficiente. Tenemos que atrevernos a aspirar.

Cuando tenemos aspiraciones, soñamos con el mundo en el que queremos vivir. Cuando compartimos aspiraciones unos con los otros… están cada vez más cerca de convertirse en realidad. ¿Queremos que todos nuestros niños lean a nivel de grado para el final del tercer grado? Necesitamos empezar temprano, apoyando a familias y padres con lo mejor que nuestra comunidad tiene que ofrecer. Todos tenemos un papel que jugar en esta aspiración. Individuos, negocios, el gobierno, las organizaciones sin fines de lucro y los medios.

Comencemos por decir que el status quo NO es a lo que aspiramos… y trabajemos todos para elevar a nuestros niños al éxito que se merecen.